¿Eres una actriz en la cama?

¿Alguna vez has fingido un orgasmo? Algunos dicen que casi la mitad de las mujeres en el mundo, han fingido el orgasmo alguna vez en sus vidas. Yo lo creo apoyada en mi práctica clínica; muchas de mis pacientes lo han hecho y esto no sería un pecado siempre y cuando sea ocasional.

Pero fingir el orgasmo una y otra vez, aprendiendo a perfeccionar las dotes de actriz y volteando los ojos, para que el parejo no se las pille, ya es un pecado mortal. ¿Por qué?

En primer lugar, aquellas mujeres que aparentan haber “llegado” aunque NUNCA han sentido un orgasmo, se meten en graves problemas con el paso del tiempo ya que, después de años de estar retozando en la cama con la misma persona, ¿cómo van a confesarle a su compañero, de un día para otro, que nunca han disfrutado el clímax? ¿Cómo se va a sentir esa persona en su amor propio?

Además, si finges un orgasmo, tú eres la primera que se engaña así creas que es el otro el engañado. Perderse el goce del clímax  es anularse sexualmente como mujer. Quizás nuestras abuelas no se lo gozaron – habría que preguntárselo a la abuelita – pero, en pleno siglo XXI, no es justo ni necesario que una mujer muera con un cúmulo de frustraciones sexuales encima.

Ahora, si gimes y te retuerces en el falso orgasmo, para que tu pareja se crea el mejor amante del mundo, estás pecando doblemente: negarte el máximo goce que puede tener el ser humano y, al tiempo, actuar como una mujer sumisa que busca sólo complacer el ego masculino. ¡Qué horror!

Si al leer esta nota, te identificas con esos millones de mujeres que han caído en la trampa de orgasmos fingidos, te invito a romper con esa esclavitud de insatisfacción crónica y buscar ayuda inmediata. Recuerda que todas las mujeres tenemos derecho a disfrutar nuestra sexualidad, solitas o en pareja; no hay excusas para buscar ese orgasmo desconocido o inexplotado.