¿Llegas muy rápido?

La eyaculación precoz es la disfunción sexual más frecuente en los hombres jóvenes; se habla de un 30 a 35% de varones que la padecen en el mundo. Ocurre cuando el hombre no puede ejercer control sobre su eyaculación de modo que “llega” al orgasmo más rápido de lo que realmente desea.

Los hombres que padecen eyaculación precoz y que esconden su problema sexual porque les da pena, piensan que pueden mejorar con el tiempo o acuden a tácticas poco exitosas como respirar profundo o pensar en algo diferente mientras realizan el coito. Con el tiempo, la eyaculación no mejora y aumenta la angustia porque saben que dejarán insatisfechas a sus parejas y, a su vez, aumentará la insatisfacción en ellos mismos.

El eyaculador precoz eyacula en un tiempo menor de lo deseado durante el coito o, en algunos casos, eyacula antes de la penetración; incluso, algunos pacientes confiesan que sólo con el inicio de las caricias, sin quitarse la ropa, ya “se están corriendo”.

Algunas veces, un hombre o su pareja piensan que hay una eyaculación precoz porque ella “es demorada” para obtener su orgasmo. En este caso es preciso revisar con cuidado la calidad de los estímulos que recibe la mujer que, sin son pobres o de corta duración, probablemente no le faciliten su clímax y creen entonces que el problema es de él.

Otras veces observamos que el hombre tiene encuentros sexuales espaciados, como el caso de aquel que trabaja en otra ciudad y al regresar a casa, llega con mucha ansiedad y su eyaculación será más pronta de lo esperado. Esta situación mejora a medida que la pareja va teniendo otras relaciones íntimas  en los días siguientes.

 

¿Qué causa la eyaculación precoz?

Se considera que toda experiencia sexual temprana que no permite que el hombre aprenda a detectar la señal que le envía el reflejo eyaculatorio, puede causar esta disfunción. Por ejemplo, los abusos sexuales en que el niño es inducido a masturbar a un adulto o la iniciación sexual de un adolescente en ambientes poco adecuados, se consideran situaciones generadoras de eyaculación precoz.

Otros casos que originan este problema sexual son el estrés, la depresión y la ansiedad, que se trasladan de manera inconsciente a la mente del hombre, impidiendo que pueda percibir la señal eyaculatoria. Esto explica la eyaculación precoz que aparece en un hombre que nunca antes había tenido problemas sexuales.

El tratamiento para corregir una eyaculación precoz se basa en entrenar al hombre a detectar a tiempo la señal eyaculatoria, enseñarle habilidades para manejar su ansiedad anticipatoria y, en algunos casos, prescribir medicamentos llamados inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS) que buscan facilitarles un mejor control eyaculatorio.

La terapia sexual para la eyaculación precoz es exitosa en la mayoría de los casos y se requiere unos pocos meses de perseverancia y disciplina para obtener el éxito que se espera. Es importante recordar que la pareja es fundamental en el tratamiento, tanto para tener en cuenta su grado de satisfacción sexual como para motivarla a que le brinde apoyo y confianza a su compañero; por eso, su compañía en las consultas garantiza unos resultados más rápidos.

El mejor consejo que le puedo ofrecer a un eyaculador precoz es que su problema tiene solución y que no es el único en el planeta que presenta esta disfunción sexual. Concientizarse de que algo está fallando en su sexualidad es el primer paso; el siguiente es dialogar con su pareja y buscar ayuda profesional.