¿Qué hay detrás de las excusas para ir a la cama?

Las justificaciones femeninas  – falsas o reales – para tener sexo son tan frecuentes que han dado origen a bromas y chistes. “¿Te vas a casar? Oh bueno, pronto a tu mujer le dará migraña todos los días”, es el último comentario entre jocoso y serio que escuché decirle a un amigo que contraerá nupcias en dos semanas.

Los hombres no se quedan atrás en el mundo de las excusas sexuales aunque quizás en menor proporción que nosotras. La indiferencia, el silencio o el rechazo forman parte del “no” al requerimiento de la pareja que quiere llevarlo a la cama.

¿Por qué las personas se escudan detrás de una mentira para tener relaciones íntimas? ¿Cuáles son las causas para que esto suceda una y otra vez al punto de que la otra persona termina molestándose y sintiendo que ya no lo quieren? Veamos algunas razones que observo en mi consulta privada:

 La insatisfacción crónica

La falta de placer, la resequedad vaginal, el dolor o ardor durante el coito, o alguna disfunción sexual no resuelta, causan una frustración terrible en la pareja; especialmente, esa insatisfacción se profundiza cuando la persona que padece el problema sexual no busca soluciones a pesar de la insistencia de su media naranja. Si no sientes ni cosquillas cuando te besan o te acarician, ¿cómo diablos vas a entusiasmarte? Aparece entonces la justificación casi mágica tipo “tengo cólico”, “estoy cansadx” o “los niños están despiertos”.

La tacañería en los preámbulos

En mi libro digital Revolcando mi cama que puedes adquirirlo en https://nelasexologa.co/libro-revolcando-mi-cama/ hablo de los tacaños sexuales, que son esas personas que le niegan el placer al amante y se limitan a tocar un poquito por aquí y un poquito por allá y ¡zaz! a penetrar de una. Bueno, aquí describo a los hombres egoístas, pero las chicas no se quedan atrás y se comportan como unas muñecas inmóviles en la cama mientras su pareja se estresa buscando cómo excitarla. Con esta miserableza erótica, cualquier parroquiano pierde las ganas y evade nuevos encuentros.

Olores, sabores y otros almizcles corporales

El desaseo de los genitales, el mal olor en axilas, en el cabello o en los pies, el mal aliento y cualquier sensación desagradable que emana del cuerpo espantan a muchos. Por más caliente que uno esté, sentir una bocanada de dragón cuando te quieren besar no es nada afrodisíaco y congela la llama erótica de un pelmazo. Puede que eventualmente, pequemos con un olorcito ácido en algún rincón del cuerpo o quizás no tuvimos tiempo para ducharnos, pero si esa situación se vuelve repetitiva, ya se convierte en un pecado mortal que alimentan las excusas del otrx.

Las peleas y resentimientos

La hostilidad es un sentimiento negativo que crece como una bola de nieve si no cesan los reclamos, las discusiones o las ofensas en la vida de pareja. No hay mayor mata malezas sexual que la rabia contenida o el resentimiento por algo que la persona que amas te hizo; especialmente, cuando la comunicación es mala y no hay diálogo para tratar de resolver los problemas entre ambos y abrir la posibilidad del perdón y cambio.

El desamor

Por más duro que suene, cuando el amor se va del corazón, ya no hay nada que hacer. Es triste pero cierto que muchas personas evaden un encuentro, se hacen los dormidos, o simplemente dicen que no quieren revolcarse con su pareja, porque no hay un sentimiento que sazone el deseo sexual. Sé que estás pensando que debería confesarse al otro cuando se le ha dejado de querer, pero no es tan fácil sobre todo cuando existen un vínculo de muchos años, o hijos de por medio, o un sinnúmero de elementos que dificultan romper la relación. Para un montón de personas, es más cómodo cortar de un tiro la vida sexual con justificaciones, que rayan a veces, en el desprecio.