¿El tacaño sexual es el que no da dinero en la cama?

¿El tacaño sexual es el que no da dinero en la cama? ¿O acaso es la persona que no quiere pagar favores sexuales? Nada de eso. Llamo tacañería sexual a las personas que niegan el placer a su pareja por más que se les pida que den “un poquito más” de caricias, besos o tiempo previo a la penetración.
Miles de tacaños sexuales han sido mal educados en el sexo y se les ha enseñado que “los machos” no tienen por qué estar complaciendo a cuanta mujer se le atraviese en el camino porque perderían el presunto poder masculino que proclaman. !Si supieran estos machotes los malos polvos que son!
O quizás la tacañería sexual sea parte de la personalidad narcisista de muchos hombres que buscan solo su propio placer y el egoísmo recalcitrante no los deja ver más allá de sus narices, o más bien de su pene. Difícilmente entienden que una relación sexual es de dos personas que tienen todo el derecho a disfrutar en común.
Para no ser injusta con mi análisis de los tacaños en la cama, se me ocurre también que muchos ni siquiera conocen el cuerpo femenino o las muchas formas como puede ser estimulado para que su mujer llegue al verdadero placer y exclame: !oh, qué bueno eres en el sexo! Miles de hombres son ignorantes absurdos de la respuesta sexual femenina, y digo absurdos porque es muy fácil aprenderlo en este mundo de la tecnología. Simplemente, no se les da la gana y tienen en sus cabecitas la creencia firme de que se las saben todas y nadie tiene por qué enseñarles temas de sexo.
Y no creas que los hombres son los únicos tacaños sexuales, de ninguna manera. Muchas mujeres son avaras para prodigar besos apasionados o caricias intensas a sus hombres. Piensan que ellos son los que deben darles placer y su papel es estar quietecitas en el colchón mientras ellos se entregan a la faena erótica. ¿Vacas muertas o muñecas de plástico? !Uy, qué duro, pero parece que actúan así!
La tacañería sexual no posibilita una real intimidad con la pareja, a no ser que esta última sea un ser inerte que no sienta la necesidad de placer. Así que es mejor revisar a fondo si cada uno de nosotros es un egoísta que tiene un polvo consigo mismo, como si la otra persona no existiera. Mucho cuidado y después no te quejes.